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Los universitarios varones cometen más plagio que las mujeres

      
Fuente: Shutterstock

Copiar en un examen o plagiar un trabajo universitario es una actitud grave que puede costarle a una persona serios problemas, incluso hasta perder la calidad de estudiante. Sin embargo, en un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Islas Baleares la mayoría de los estudiantes reconoció haber copiado y entre los resultados obtenidos se pudo concluir que las personas de sexo masculino son las que más incurren en esta falta.

 

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Para la investigación se observó a un grupo de 2794 alumnos de ambos sexos de Educacion Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato, pudiéndose detectar que la práctica de plagio es frecuente entre los estudiantes en los ciclos medios de enseñanza; y quienes más tienden a llevarla adelante son los varones. Además, se determinó que el plagio tiene una relación directa con la procastinación, que es siempre posponer las responsabilidades para más adelante.

 

Entre las distintas maneras en las que copian los estudiantes, la más común es conocida como “plagio collage”, que se trata de elaborar un trabajo copiando fragmentos de textos digitales o impresos sin citar la fuente original y haciéndolo pasar como propio.

 

El investigador y coautor del estudio, Rubén Comas Forgas, asegura al respecto que para terminar con estas prácticas “los centros de educación secundaria deben proyectar y acometer de manera decisiva medidas para reducir y prevenir este tipo de fraudes académicos”; y como una posible opción afirma que si los docentes realizaran un seguimiento de las tareas de sus alumnos se podría evitar que continúen plagiando.

 

Un altísimo porcentaje de los alumnos encuestados –tanto como un 82%- reconoció haber plagiado un trabajo al menos una vez durante el curso anterior al que estaban realizando en el momento de la consulta. La forma en que más lo hicieron fue usando fragmentos de páginas web, los cuales copiaban y pegaban sin citar fuentes. 

Un 73% de los alumnos consultados dijeron haber copiado fragmentos de fuentes impresas agregando fragmentos a su trabajo sin citar fuentes del documento

 

Entre las formas menos frecuentes pero que también utilizaron los estudiantes estuvo el hecho de bajar trabajos íntegros de la web y presentarlos como originales, o utilizar trabajos de alumnos de años anteriores y adjudicárselos como de elaboración propia.

 
Los procastinadores -aquellas personas que siempre están posponiendo sus responsabilidades- son los que más tienden a tener este tipo de conductas. Para erradicar las mismas o bajar el porcentaje de quienes incurren en este delito académico se debería realizar un seguimiento del proceso de elaboración de una tarea, y no esperar simplemente los resultados finales. Esta es la visión de Comas Forgas, quien cree que para evitar que se copien se debería impedir que los alumnos dejen todo para último momento.

 
El investigador citó además a Juan Manuel Moreno, profesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Madrid, quien en 2001 realizó una investigación que tituló “El fraude en la educación, o cómo la corrupción también se aprende”, donde dejó de manifiesto su visión sobre que tener este tipo de prácticas es una escuela de fraude y corrupción.


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